Alcornoque y corcho

El alcornoque (Quercus suber) es un arbol de tamaño medio, llegando a medir 20 ó 25 m de altura como mucho. El tronco puede llegar a ser muy grueso, citándose árboles de hasta 12 m de circunferencia, y con 500 años de edad datados en su corteza. Esta corteza es de tipo suberoso, es decir, compuesta por corcho, siendo relativamente blanda y esponjosa, de muy poco peso y con grietas muy profundas, longitudinales desde jóvenes en los árboles que no han sido descorchados nunca o desde hace tiempo; a esta corcha se le llama bornizo. Es de color grisáceo y llega a alcanzar grosores de más de 25 cm. En los árboles que han sido descorchados, la corteza interior, llamada capa madre o casca, se ve de un color amarillento que enseguida pasa a rojo oscuro y, con el tiempo, a prácticamente negro. Esta corteza interior es lisa y comienza con los años a resquebrajarse con el crecimiento hacia el exterior, aunque mucho menos que en el corcho bornizo original. Se llama raspa a esta nueva corteza exterior del alcornoque. Las sucesivas pelas del alcornoque van dando un corcho más fino y de mejor calidad, denominado corcho segundero. La corteza protege al árbol contra las heridas, las enfermedades, los insectos. Se trata de una parte muerta que protege la parte viva del árbol. El alcornoque, al igual que otros árboles mediterráneos, produce gran cantidad de corteza para sobrevivir a la sequía (al proteger los tejidos internos contra las pérdidas de agua) y a los incendios. De hecho, parece que el corcho del alcornoque es una adaptación al alto riesgo de incendio que existe en sus masas. Lo cierto es que el alcornoque en estado natural (no descorchado) resiste el incendio mucho mejor que cualquier otra especie mediterránea.

El corcho es un producto completamente natural, renovable y biodegradable conteniendo sustancias como la suberina que lo hacen casi ignífugo, muy flexible y prácticamente imputrescible, además de resistente a la tracción mecánica. La extracción del corcho del árbol de alcornoque es un proceso muy respetuoso con el entorno y de muy bajo Impacto con el medio que se realiza cada 9 años. Un árbol puede llegar a vivir 150 a 200 años. Estos bosques y dehesas sólo se distribuyen sobre el Mediterráneo y mantienen una extraordinaria diversidad biológica. En una superficie de alcornocal equivalente a la quinta parte de un campo de fútbol, se han llegado a encontrar hasta 135 especies distintas de plantas Y fauna como el águila imperial y otras rapaces diurnas y nocturnas, la cigüeña, el lince ibérico, el meloncillo, el camaleón, la gineta y el ciervo de Berbería (el único ciervo africano). Además, millones de aves migratorias invernan aquí. Desde Ecooriginal investigamos y trabajamos sobre los distintos usos posibles del corcho natural incorporándole valor añadido tanto en función como en diseño.